El próximo domingo 23 de noviembre se realizará una actividad devoluntariado ambiental en el entorno de la turbera de Belate

Esta actividad se enmarca dentro del proyecto europeo “LIFE GLOBAL” o” Estrategia transnacional para la restauración de áreas Natura 2000 de alto valor de conservación en el Norte de la Península Ibérica bajo una perspectiva de cambio global”.


El Programa LIFE es un instrumento financiero de la Unión Europea dedicado de forma exclusiva al medio ambiente y a la acción por el clima. Y Navarra participa en este proyecto, junto con Galicia, Castilla León, Alava y Regiao norte en Portugal, con un total de 10 socios. El LIFE Global tiene como objetivo la restauración de 10 hábitats y 3 especies prioritarias, que se localizan en los espacios protegidos Natura2000. En el caso de Navarra, esta estrategia de restauración se concreta para 3 hábitats: los brezales húmedos cantábricos con Erica ciliaris y Erica tetralix (4020), los pastizales acidófilos cantábricos (6230) y las lagunas y charcas temporales mediterráneas (3170*).

Se trata de hábitats considerados prioritarios, que muestran un estado de conservación desfavorable y cuentan con una gran diversidad de especies de flora y fauna silvestre con una gran vulnerabilidad a los efectos del cambio global. La Estrategia de conservación y restauración pretende dar respuesta a seis amenazadas principales como son la disminución de la superficie ocupada por HIP o del área del Hábitats para especies prioritarias, la presencia de especies exóticas invasoras, los impactos provocados por condiciones antropogénicas y por el cambio climático, la perdida de diversidad genética y la deficiencia de datos estandarizados.

¿Qué tiene esto que ver con Baztan?

En el conjunto de la RED NATURA 2000 navarra, Baztan cuenta con 3 Zonas Especiales de Conservación (ZECs) como son ZEC Belate, ZEC Aritzakun-Urritzate-Gorramendi y la ZEC Regata Orabidea y turbera de Arxuri, con presencia de estos brezales y pastizales. Mientras que Gorramendi acoge una importante superficie del mosaico de pastizales acidófilos con brezales higrófilos, los enclaves de la turbera de Belate y de Arxuri, y del humedal de Alkurruntz, juegan un papel fundamental para la conservación de los brezales higrófilos (4020*).

¿Por qué en Belate?

La de Belate es una de las turberas más importantes del centro-norte de la Península Ibérica. Alberga un depósito de turba de casi 4 m de profundidad y una antigüedad de más de 15.000 años, un registro muy escaso en la zona. Sin embargo, ya en la década de los 90 la vegetación de turbera prácticamente había desaparecido. A la red de drenajes, que había conseguido prácticamente drenar toda la turbera, había que añadir la afección antigua de la construcción de la carretera que rodea la turbera en uno de sus lados, el abonado y encalado del que era objeto y una carga ganadera muy alta sobre todo en el periodo estival. Belate ya cuenta con un importante historial de acciones de restauración que se iniciaron en 2002.

Estas acciones se han centrado principalmente en la restauración hidrológica de la turbera, restauración de la vegetación y la gestión del ganado, y se realizaron igualmente mediante el proyecto europeo LIFE TREMEDAL (2012-2015). En el marco de este proyecto europeo se realizó una experiencia piloto en las laderas de Urdanbidegi (lugar en el que se va a realizar la jornada de Voluntariado). Esta experiencia tuvo como objetivo la recuperación de una zona húmeda, de gran potencialidad para el desarrollo de vegetación de interés, ocupada por una repoblación de ciprés de Lawson (Chamaecyparis lawsoniana). La intensa sombra producida por esta repoblación dificultaba el desarrollo de esfagnales y de comunidades propias de turbera. Y por otro lado, la propia orografía del terreno con pendientes relativamente elevadas, impide la retención del agua y por lo tanto, el desarrollo de esta vegetación.

Para revertir la situación se apearon 36 pies de ciprés y se colocaron unos diques transversales para favorecer la retención del agua y se delimitó el área con un cierre. La actividad de voluntariado comenzará en este paraje, viendo sobre el terreno los resultados de una experiencia de restauración, así como la vegetación característica de zonas encharcadas e higroturbosas. A partir de aquí, la actividad de voluntariado se llevará a cabo en un segundo enclave, en el que también se han apeado cipreses, y cuyo objetivo a medio plazo es recuperar el potencial de la zona para albergar vegetación propia de turberas.

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